La Víctima

Cuando aparecían la soledad, el miedo, los celos, el enfado, la ira o la tristeza, siempre buscaba señalar a alguien como responsable. Era la forma de quitarse la responsabilidad sobre sus sentimientos.

Se sentía cómoda en el papel de víctima, y ese rol era el aliado perfecto para buscar el cariño y la compasión de la que carecía. La rueda ya no podía parar, cuanto más cariño recibía, más fuerza le otorgaba a su papel de victima. Era la culpa la que provocaba que ella se sintiera siempre inocente, sin responsabilidad sobre sus propios sentimientos, y le era más fácil buscar la recompensa de encontrar al otro como el motivo de su desgracia, que afrontar mirar hacia si misma por sentirse así. Pero todo era solo un truco, una artimaña de su mente.

Ella no era consciente qué cuando culpaba al otro, en el fondo estaba alimentando a su mayor enemigo, el ego, y se estaba culpando a si misma por no haberse perdonado lo que ella misma había hecho antes o quizás había deseado tanto hacer pero no se atrevió por el miedo a la culpa…esa que siempre aparecía por el otro lado…

Óscar Cebollero

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