Final: El Reflejo en el cristal

El sol poco a poco va moviéndose en dirección hacia el mar, dejando un reguero enorme de rayos luminosos color rojizo sobre el agua que hace imposible fijar la mirada sobre su majestuosa estampa….

Ella, sentada sobre un banco de madera tan cerca del mar que podía apoyar los pies sobre la misma arena, contempla impasible ese crepúsculo tan solemne, una obra de la naturaleza que ofrece a diario y que sobre el mar se hace aún más magnánimo si cabe…

Mientras observa el atardecer, piensa en las horas que le esperan por delante, hoy tiene una cena de negocios y apura las últimas horas de luz antes de comenzar su ritual de preparación antes del evento.

Cuando llegue a casa le esperará ese baño caliente de sales de magnesio y una mezcla de aceite de ciprés con eucalipto que disfruta cada semana y que para ella es una experiencia sublime que le recarga de energía, después sacará de su armario un traje de chaqueta de estilo italiano de lana y seda, acompañado de un body de encaje,  diseñará un peinado semirecogido que tanto le favorece, un maquillaje de tonos medios resaltando ojos y labios y para rematar el look working girl, lucirá unos zapatos Stiletto, un minibolso, unos maxi pendientes y rociará su piel con su perfume favorito…

Se mirará al espejo y observará esa mujer atractiva y segura de sí misma que siempre quiso ser, contemplará  su semblante radiante, con ese brillo en la mirada que delata que su mundo interior hoy es un mundo fuerte, libre de miedos, sin necesidad de aprobación ni de halagos, sintiéndose poderosa y capaz de sacar adelante cualquier reto que se ponga en su camino…

Él hoy no pudo tomarse la tarde libre así que enviará un taxi para recogerla y la esperará en la puerta del restaurante, donde la recibirá con la elegancia y la amabilidad que a ella le hace sentirse especial y afortunada, besará sus labios con esa dulzura que le fascina y cogerá su mano con suavidad para acompañarla hacia el interior del restaurante a paso lento, escuchando cada uno de los choques de sus tacones en el suelo…

Ella está enamorada de él sin límites, sin peros, le admira por su inteligencia y su facilidad de palabra, y le resulta irresistible esa seguridad en sí mismo que transmite al hablar y mirar y que es prácticamente imposible no creer en lo que te dice. Su carisma y su don de gentes, que no pasa desapercibido para nadie junto a su sentido del humor que le convierte en un hombre  ingenioso, sacando siempre esa sonrisa que ella requiere en los momentos precisos, sabiendo escuchar y aconsejar sin juzgar, siendo siempre un apoyo permanente. Él es, sin duda,  su hombre, el que el destino tenía preparado para ella y por el que ha merecido la pena luchar y entregarse en cuerpo y alma….

Ella es consciente que él siempre le estará eternamente agradecido y a pesar del tiempo que debe dedicarle a su negocio, él nunca deja de hacerla sentir que ella es el centro que lo mueve todo y la que equilibra su vida.

Por un momento sus pensamientos se detuvieron…….

¡ Mamá, ¿ puedo seguir jugando en la arena un rato más ?……ella no pudo más que asentar con la cabeza y dibujar una gran sonrisa, de esas que brotan de lo más profundo de su felicidad más íntima, aquella que se empezó a crear hace ya 10 años, un día de lluvia con un simple y maravilloso reflejo en el cristal……..

Óscar Cebollero

imagen tomada durante el crepúsculo en una tarde de domingo en la playa de la albufereta de Alicante ( España )

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